La lonja de Adra, donde el mar cambia de manos dos veces al día
Antes de llegar a tu mesa, el pescado de Adra pasa por un edificio del puerto donde se canta, se puja y se vende en cuestión de minutos. Es la lonja, el primer eslabón de todo lo que sabe a mar en esta ciudad. Acércate al muelle a la hora de la subasta y entenderás por qué aquí el kilómetro cero se mide en pasos.
Un edificio en el Muelle de Poniente
La lonja está en la calle Muelle de Poniente, en el edificio Lonja de Pescado del puerto pesquero. Allí se hace la primera venta de todo lo que desembarca la flota local: el momento exacto en que el pescado deja de ser del barco y empieza su camino hacia la pescadería, el restaurante o la cocina de casa.
Quien la gestiona es gente del propio puerto. La Organización de Productores Pesqueros OPP-84 Adra, una entidad sin ánimo de lucro formada por armadores del municipio, se ocupa de la lonja, representa a sus asociados ante las administraciones y trabaja para dar a conocer el producto pesquero de Adra. La Junta de Andalucía la reconoció como organización de productores en diciembre de 2020.
Dos subastas, dos maneras de salir a la mar
El reloj de la lonja lo marca la pesca. A las siete de la mañana, cuando la ciudad apenas se despereza, se subasta lo que trae la flota de cerco: el pescado azul que los barcos rodean con sus redes durante la noche. A las cinco y media de la tarde llega el turno de las artes menores y del arrastre, con el pescado de roca, los cefalópodos y el marisco.
- A las 7:00, el pescado de cerco.
- A las 17:30, el pescado de artes menores y de arrastre.
Son las dos franjas en las que el muelle se llena de movimiento, de cajas con hielo, de voces y de ese olor a salitre que en Adra forma parte del paisaje.
Veintinueve barcos y muchas manos
La flota que abastece la lonja suma 29 embarcaciones. Más de la mitad, 17, son de artes menores: barcos de siete a nueve metros de eslora en los que faenan entre dos y cuatro personas, la pesca costera de toda la vida. Les acompañan seis cerqueros, de 12 a 20 metros y tripulaciones de seis a doce personas, y seis arrastreros, de 15 a 24 metros y entre ocho y catorce personas a bordo.
Detrás de cada caja que entra en la lonja hay madrugadas, oficio heredado y un conocimiento del mar que no se aprende en los libros. Esa flota de barcos pequeños y medianos es la que sostiene la despensa marinera de la ciudad.
Lo que entra por la puerta
Por volumen, la lonja vive del pescado azul: boquerón, caballa, jurel blanco y sardina. Por valor, destacan el pulpo de roca, el salmonete, la gamba y la lecha, también llamada pez limón. A esa lista se suman el calamar, el choco, el chopito, la melva, el bonito, la merluza, el rape, el pargo, la gamba roja, la quisquilla, la cigala o la langosta, según lo que haya dado el día.
La propia OPP-84 llama al pulpo de roca joya de la gastronomía local, y no le falta razón. Es la materia prima del pulpo seco de Adra, reconocido por la Unión Europea como Especialidad Tradicional Garantizada. El mar también tiene su calendario: la sardina abunda más en verano y el calamar vive su mejor momento de noviembre a primavera. Si quieres saber cómo elegir y cocinar cada especie, te lo contamos en la guía del pescado de Adra.
Del muelle a tu mesa sin salir del municipio
El camino es corto y está documentado. El barco descarga en la lonja, el pescado se subasta entre compradores registrados y cada venta queda recogida en una nota electrónica con la especie, la fecha, la zona de captura, el productor, el comprador y el precio. Esa es la trazabilidad que acompaña al producto hasta las pescaderías, los mayoristas y la hostelería.
Como la primera venta está reservada a compradores registrados, la ciudadanía no compra en la subasta, sino en la pescadería. Y aquí el recorrido se vuelve casi literal: las pescaderías del Mercado Municipal de Adra compran a diario en esta misma lonja. Del muelle al puesto, sin salir de la ciudad.
Para entender todo esto por dentro, el Centro de Interpretación de la Pesca, en la Carrera de Natalio Rivas, junto a la Oficina de Turismo, recorre la relación histórica de Adra con el mar, el trabajo de la lonja, la industria conservera y la gastronomía, con una sala de proyección 3D y una terraza con vistas al puerto.
Pruébalo donde se cocina
La próxima vez que te sirvan un plato de boquerones, unos salmonetes o un buen pulpo en Adra, piensa en el camino que ha hecho: unas horas y unos cientos de metros. Pide pescado del día en los establecimientos adheridos a Adra KMCERO, pasa por el Mercado a llenar la cesta y busca inspiración en el recetario, con clásicos marineros como el pimentón con boquerones o los fideos aparte.
Adra KMCERO
Conecta productos del mar y de la huerta, tradición gastronómica y consumo responsable.
